miércoles, 4 de febrero de 2009

PENSAR SUEÑOS

Cuando más cruda es la realidad, más necesidad tenemos de evadirnos de ella.



A veces pasa que estás leyendo un libro y de repente, descubres expresado en palabras un pensamiento, una idea, una sensación o sentimiento, con el que te identificas, pero que tú nunca hubieras encontrado forma de expresar.
"Me gusta soñar. Miento: me gusta pensar sueños. No es lo mismo soñar que pensar sueños, y a mí me gusta pensar sueños, cosas que podrían pasarme pero que no me pasarán nunca. Es en el umbral de la noche, tras alargar el brazo para apagar la luz de la mesilla y desplomar mi cabeza sobre la almohada, cuando mejor elaboro esta clase de pensamientos. Transcurridos unos instantes resulta díficil establecer la frontera entre la realidad y la fantasía. Todo empieza a mezclarse, y esa confusión, esa indiferencia de unos espacios en otros, propicia un estado afín a la placidez.(...)Durante mi primera adolescencia recuerdo que la gente hablaba de libertad relacionándola con las asociaciones políticas, la explosión, la ausencia de censura cinematográfica, todo eso. Yo era una imberbe, pero si alguien me hubiera pedido que expresara con palabras la sensación de libertad, hubiera respondido sin titubear que la libertad era soñar despierta (...) La luz es cruel. La luz me recuerda que me llamo Fidela, que trabajo en una miserable agencia de publicidad y que tengo 40 años(...)"
( De "Mi carazón que baila con espigas" de Carmen Rigalt.)




Joaquín Sabina tiene una canción en su disco "Física y Química" que se titula "Pastillas para no soñar", y en la que da consejos para vivir cien años, todo son irónicas restricciones y prohibiciones, claro está, y entre otras cosas dice: "... y si protesta el corazón, en la farmacia puedes preguntar, ¿ tiene pastillas para no soñar? ". Y es que quizá no se puede evitar la tendencia soñadora. A veces soñar es casi terapeútico, pues lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible, y por tanto, sólo nos queda soñar. Pero otras veces, quizá sea conveniente acordarse de esa especie de aforismo que dice: " Si quieres que los sueños se hagan realidad, despierta ".

No lo sé, tal vez no sepa gestionar bien este asunto, pero reconozco que no lo puedo evitar, y a veces, me gusta pensar sueños.

De todas formas, ya lo decía, Calderón de la Barca, la vida es sueño, y los sueños, sueños son:

"y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son."

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